
Cuando llega el primer episodio de frío, la oficina se convierte en un lugar donde es difícil concentrarse. Las manos se entumecen, los hombros se levantan y la capacidad de concentración disminuye. Los sistemas de calefacción por aire forzado solo logran calentar el ambiente temporalmente, mientras que las corrientes de aire y las zonas con temperaturas inestables obligan a las personas a buscar capas adicionales de ropa para protegerse del frío. Los calentadores eléctricos de infrarrojos resuelven este problema al calentar a las personas y a las superficies, y no solo al techo.
¿Qué realmente ocurre detrás de escena? Estos calentadores funcionan mediante calor radiante: elementos de fibra de carbono dentro de un tubo de cuarzo, que emiten calor infrarrojo de onda larga. Basta con encenderlos para que comience a hacer calor. En una oficina típica, un modelo de 1500W permite distribuir el calor de manera eficaz en las áreas de trabajo o reuniones. De esta manera, se logra comodidad donde más se necesita, sin el ruido ni el movimiento de aire que genera polvo y reseca los ojos.
La comodidad no es algo secundario aquí; es lo que permite mantener un rendimiento estable y reducir las interrupciones en el trabajo. Con el calor infrarrojo, las personas se sienten más relajadas, la circulación sanguínea mejora y la tensión muscular disminuye. Todo esto ayuda a reducir el estrés que suele aparecer antes de la llegada del invierno. Dado que el calor es direccional, se puede mantener el aire a temperatura más baja y, aun así, asegurar la comodidad de las personas. Esto también ayuda a controlar el consumo energético. El resultado es un espacio donde los equipos pueden trabajar mejor, faltar menos días al trabajo y seguir trabajando durante los meses fríos.
Aquí está el detalle práctico: los calentadores de infrarrojos funcionan mejor cuando se dirigen hacia las áreas ocupadas, y no hacia pasillos amplios. Es necesario planificar su ubicación de manera adecuada y verificar los requisitos eléctricos locales. Estos aparatos se conectan a tomacorrientes estándar, pero contar con un circuito dedicado evita que los interruptores se activen cuando hay un aumento en la demanda de energía. Aunque proporcionan calor rápidamente, no están diseñados para calentar todo el aire como lo haría un sistema central de calefacción. Por lo tanto, es conveniente combinarlos con el sistema de climatización existente para lograr una distribución uniforme del calor.